Las recientes medidas arancelarias impuestas por la Administración Trump han provocado fuertes fricciones con sus principales socios comerciales. Canadá anunció este martes 1 de abril aranceles en represalia, mientras que la Unión Europea prepara una respuesta «sólida» para proteger sus intereses económicos.
En un movimiento que marca una nueva fase en la relación comercial entre ambos países, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció la implementación de aranceles de represalia en respuesta a las medidas arancelarias de la Administración de Donald Trump, que serán anunciadas este miércoles 2 de abril.
La decisión llega tras una conversación entre Carney y Trump, calificada por el líder canadiense como «constructiva» en la que acordaron iniciar negociaciones sobre la relación económica y de seguridad bilateral tras las elecciones en ambos países.
Mientras eso sucede, se espera que avancen las conversaciones técnicas entre el ministro de Comercio Internacional y Asuntos Intergubernamentales de Canadá, Dominic LeBlanc, y el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, con el objetivo de abordar problemas comerciales inmediatos.
«Protegeremos a los trabajadores canadienses y nuestra economía», declaró Carney, dejando claro que, aunque su Gobierno apuesta por la vía diplomática, no dudará en aplicar contramedidas económicas si es necesario.
Previamente, el 12 de marzo, el anterior primer ministro canadiense, Justin Trudeau, anunció una tasa de 25% sobre productos estadounidenses valorados por 20.700 millones de dólares, como respuesta a los aranceles de Trump al acero y aluminio de todo el mundo.
La Unión Europea prepara dura respuesta
El bloque europeo también manifestó su intención de responder en caso de que los nuevos aranceles de EE. UU. entren en vigor, con un paquete que posiblemente se sumaría a la anterior amenaza de Bruselas de activar impuestos sobre productos estadounidenses por un valor aproximado de 28.000 millones de dólares dirigida al acero, aluminio, carne de res, aves de corral, bourbon, motocicletas y mantequilla de cacahuete.
Este martes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que la UE cuenta con un plan «sólido» para hacer frente a la situación.
En un discurso ante el Parlamento Europeo, Von der Leyen subrayó que, aunque Europa no busca la confrontación, estará preparada para adoptar represalias si la situación lo requiere.
«Nuestro objetivo es una solución negociada. Pero, por supuesto, si es necesario, protegeremos nuestros intereses, nuestra gente y nuestras empresas», declaró.
La estrategia europea se basa en tres pilares clave: una respuesta unificada, la diversificación económica y la adaptación del mercado único, y es un plan que también se sumaría a la medida de 50% de aranceles al whiskey de la Unión Americana, al que Trump respondió con una amenaza de impuestos del 200% para el vino y a la champaña de los europeos.
Von der Leyen también destacó que en una economía global marcada por la incertidumbre, el mercado único de la UE representa «un puerto seguro» para los Estados miembros. Sin embargo, enfatizó en la importancia de actuar con cautela y calibrar la respuesta de manera precisa para evitar una escalada innecesaria en el conflicto comercial.
Aranceles para todos, sin excepciones
Las medidas proteccionistas de EE. UU. han generado preocupación en la comunidad internacional, pues la Casa Blanca ha dicho que “no habrá exenciones a ningún país” en los aranceles recíprocos que el gabinete económico de Trump está preparando en el que espera activar una tarifa espejo por cada arancel que los países tengan en contra de Estados Unidos.
Pese a esto, Vietna ofreció reducir sus aranceles aduaneros sobre una serie de productos, para conseguir una exención. Japón también intenta conseguir un trato indulgente y Reino Unido busca asimismo «un acuerdo económico», tal como lo comentó a la prensa local su primer ministro este martes.
Con Reuters y AP